Los refranes, albures y piropos muestran parte del ingenio de la lengua española, en ellos podemos encontrar desde un aprendizaje, una insinuación y hasta una buena carcajada. A continuación muestro la definición de cada uno de ellos de acuerdo a lo que encontramos en la famosa wiskypedia:
El Refrán
El refrán de acuerdo al diccionario de la real academia
de la lengua española significa: dicho agudo y sentencioso de uso
común así como, el hallar salidas o pretextos para cualquier cosa.
Encontramos también que un refrán es una frase o dicho de uso común que suele encerrar una advertencia o enseñanza
de tipo moral.
El Albur
Por otro lado, el albur es un
juego de palabras con doble sentido por lo general de carácter sexual y esta
competencia se da entre dos o mas personas, en la que gana el que deja callado y sin posibilidad
de responder a los demás participantes
Como juego, el albur tiene
varias reglas:
- Evitar que el contrario pueda contestar lo que se le dijo.
- Usar el verso rimado en vez de la prosa.
- Usar la acentuación para formar, con dos o más palabras, otra que sea el verdadero sentido (Calambur). Por ejemplo, si se dice: "Johnny Lotengo", se acentúa y se espacia, para decir: "Yo ni lo tengo."
- Los versos deben ser nuevos y relacionados con una situación diferente a la que se trata en la realidad, ésta siempre o casi siempre de índole sexual. Por ejemplo, la frase: "Techo blanco."
- Se pueden incluir ademanes, gestos, expresiones gráficas, escritas e incluso sonoras no lingüísticas como el silbido. Aunque como lenguaje de palabras es poco factible, ya que el duelo se hace con mucha frecuencia sin mirarse mutuamente los contrarios.
Las reglas oficiales del
Concurso Nacional del Albur son:
- No se puede insultar directamente al contrincante.
- No se pueden utilizar palabras soeces, lo que es causa de descalificación inmediata.
- Se debe contestar el albur en menos de cinco segundos o se pierde.
- No se puede repetir un verso.
El Piropo
El Piropo es una frase ingeniosa que se lanza a una
persona (tradicionalmente a una mujer) para adularla con el propósito de
cortejarla o enamorarla.
Sin embargo también existe la prevalencia de utilizar el
piropo como una agresión verbal con insinuaciones sexuales no pedidas u
opiniones no solicitadas sobre el cuerpo, primordialmente hacia las mujeres.
Por lo que muchos especialistas catalogan al piropo como una agresión sexual
explícita en espacios públicos.
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